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Equipo Nacional - Nosotros
Indice del artículo
Plan de Integración del Privado de Libertad a la Comunidad
Primer Paso: Kerigma
Segundo Paso: Formación
Tercer Paso: Relacionar con la Comunidad Receptora
Cuarto Paso: Egreso
Recursos Necesarios
Programa de Formación Católica
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A lo largo de años, el trabajo de diferentes grupos pastorales, ha rendido frutos. Sin embargo, siempre queda la sensación de que podrían haber sido mucho mayores…

Imagen de muestra Esto se debe a la gran cantidad de limitantes que existen dentro de las mismas cárceles, las limitaciones personales de los miembros de pastoral, tales como tiempo, recursos disponibles, conocimientos y talentos de los diferentes miembros de la pastoral.

En general se observa que resulta muy difícil, para los privados de libertad, el reintegrarse a la comunidad en forma honesta y productiva. Esto se debe a varios factores, sin embargo, uno de los más importantes, es la prisionalización misma, la cual, lejos de cumplir su cometido nominal, el de “readaptar socialmente” al individuo, más bien lo desadapta, lo aliena y le llega a provocar miedo y desconfianza a la sociedad. No olvidemos, que el internar a una persona en la cárcel, es un castigo muy violento. No solo se le separa de sus seres queridos, sino de su forma de vida. Se le obliga a vivir en condiciones sumamente difíciles y hostiles, por años.

Recogiendo experiencias de privados de libertad egresados, junto con las de miembros de equipos pastorales que por años han visitado las cárceles del país, planteamos un nuevo esquema de trabajo, que nos permita llevar el mensaje de esperanza e impactar en la vida de aquellos que lo reciban, con mayor efectividad.

Somos conscientes, de que unas cuantas actividades por semana, donde un pequeño porcentaje de la población penal asiste, no son suficientes. Sabemos que para alcanzar una vida espiritual rica, hace falta la experiencia de Dios, hace falta la formación espiritual y hace falta el diálogo don el Señor, en forma diaria, continua. En general, no resulta factible, por las limitaciones de los mismos centros penales, llevar a cabo gran cantidad de actividades, sin una activa colaboración, tanto a nivel de los funcionarios penales, como a nivel de los internos.

Para ello es de gran importancia, establecer un objetivo y planificar el trabajo para lograrlo. El plan consiste en una serie de pasos sucesivos, que permitan la integración de los privados de libertad a sus comunidades, a la hora de salir de los centros penitenciarios.

Premisa:

El privado de libertad es una persona, con una variedad muy grande de características, por lo cual es imposible de caracterizar en un perfil único. Sin embargo, podemos trabajar a partir de consideraciones generales, que nos permitan acercarnos con cierto grado de confianza en cuanto a que ofrecerle.

La persona en reclusión, es una persona agredida por la sociedad, en el sentido de que está experimentando un castigo sumamente fuerte, merecido o no, que lo hace sentirse hasta cierto punto victima. Lo vulnerabiliza y lo presenta sediento de consuelo, de afecto y con una importante cantidad de necesidades materiales y espirituales, sin satisfacer (tanto suyas como de sus seres queridos), que le provocan una cantidad importante de ansiedad y congoja.

Moralmente, tiende a ser una persona con valores similares a los nuestros, a veces inclusive con una gran solidez, pero frecuentemente presenta desviaciones importantes.

Lo único que podemos concluir en forma general, es que cada privado de libertad es un ser humano con dignidad de hijo de Dios y amado profundamente por El. Con sentimientos, carencias y virtudes, igual que cada persona normal.